Acompañadas de separadores en plata ley 925, pensada como un gesto suave de amor propio y contención emocional.
La Rodocrosita invita a abrir el corazón con dulzura, favorece la sanación emocional, fortalece la autoestima, ayuda a reconocer el propio valor y acompaña procesos donde se necesita ternura y cuidado.
La Piedra Luna aporta calma y sensibilidad, potencia la intuición, acompaña los ciclos emocionales, protege a nivel energético y ayuda a fluir con mayor aceptación y suavidad.
Una pulsera creada para acompañar desde el amor consciente, recordando que habitar el corazón también es una forma de equilibrio.
Talla XS/S
Medida 17.2 cm
Piedra 6 mm