Pensada para acompañar procesos de estabilidad, enfoque y seguridad personal.
El Ojo de buey refuerza la determinación y la confianza al avanzar, ayudando a sostener decisiones desde la experiencia. El Ónix negro contiene y protege, aportando profundidad y calma ante lo externo, mientras las Hematitas anclan, ordenan y devuelven foco, manteniendo la energía firme y centrada.
Una pulsera creada para acompañar con fuerza serena, presencia y coherencia, recordando que la estabilidad también se construye desde dentro
Talla M
Medida 19.5 cm
Piedra 6 y 8 mm